Jaden Smith, hijo de Will Smith y Jada Pinkett-Smith, lo tenía todo servido para ser un «nepo baby» más de Hollywood. Debutó a los ocho años en En busca de la felicidad (2006) junto a su papá, y todo indicaba que iba a seguir sus pasos. Pero con el tiempo eligió otro camino.
Aunque nunca se retiró del todo de la actuación, hoy sus intereses están en otro lado: la música —otra pasión que comparte con Will— y, sobre todo, los proyectos sociales. Y ahí es donde se diferencia de tantas otras figuras nacidas en cuna de oro: usa su privilegio para hacer algo por la comunidad.
Su recorrido solidario viene de lejos. Con apenas nueve años fue embajador juvenil del Proyecto Zambi, una iniciativa que ayuda a los huérfanos por el SIDA en Zambia. A los 12, co-fundó junto a su padre la empresa Just Water, que combate la contaminación plástica ofreciendo agua en envases hechos mayormente de papel y de plástico derivado de la caña de azúcar. La idea, cuentan, nació cuando Jaden tenía 10 años, hacía surf y vio botellas de plástico flotando en el mar. Hoy la empresa está valuada en 100 millones de dólares.
Pero el proyecto que más da que hablar es otro: I Love You. Se lanzó en 2019 como un food truck instalado en Skid Row, la zona de Los Ángeles con mayor población de personas sin hogar. Al principio parecía una simple performance, pero llegó para quedarse.
Su concepto es tan simple como potente: ofrece comida vegana gratuita a quienes no pueden pagarla, y un menú de pago para los clientes con recursos. La filosofía de Smith es que los que sí pueden pagar aporten un poco más de lo que consumen, para financiar las comidas de los demás. Los ricos pagan, los que no tienen nada comen.
Siete años después, el proyecto no solo sigue activo: creció. Pasó de un solo camión a espacios estables en Los Ángeles, y planea expandirse a otros puntos de Estados Unidos.
Más allá de las motivaciones o de si te cae bien o mal, lo cierto es que Jaden Smith lleva años poniendo su nombre —y su plata— al servicio de causas concretas.